• Contacto

Los animales

El fin de esta sección es dar a conocer las necesidades y cuidados de los animales de trabajo, así como su manejo y entrenamiento.

La Asociación A.N.D.R.E.A. como asociación protectora del burro sigue y recomienda el Código internacional de Práctica para Burros de Trabajo redactado por la Liga Internacional Protectora del Burro y la Sociedad Mundial Protectora de Animales.

Criterios de selección y pautas para el adiestramiento de animales de trabajo

Resumen

En pleno siglo XXI la energía animal sigue vigente en casi todas las partes del mundo. Los animales de tiro son más baratos y mucho menos dañinos para el ambiente que la gasolina o el diesel, y siguen proporcionando la energía vital no sólo para cosechar y transportar los productos al mercado sino también para acarrear agua, recoger o cortar leña, moler, etc. Pero para trabajar los animales requieren un entrenamiento previo donde deben tenerse en cuenta diferentes aspectos para conseguir buenos resultados. Los ejemplares de labor deben poseer características de temperamento (docilidad, corpulencia, brío, rusticidad) y características físicas (proporcionalidad, abdomen, patas, cuernos, ojos, etc) a tenerse en cuenta en la escogencia de cada individuo. En cuanto a la duración del adiestramiento, éste dependerá de la edad del animal, del temperamento y del amansador. Como regla general el programa de entrenamiento tiene las siguientes fases: familiarización del animal con la gente, ramaleo, adaptación a los aperos, enseñar a caminar, adiestramiento con carga y adaptación a tareas específicas.

Introducción

Los animales de tiro hacen una importante contribución a la agricultura y a las economías rurales de los países en desarrollo y seguirán haciéndolo durante muchos años más. El aporte energético animal en los países del tercer mundo es equiparable a los tractores pero su costo es mucho menor en términos económicos y ambientales.

Antecedentes

La tracción animal ha tenido gran importancia a lo largo de la historia de España especialmente en el sector agropecuario. Es así como el empleo durante décadas de animales de tiro ha permitido el desarrollo de una técnica adaptada a las necesidades del campo. De esta forma los campesinos han llegado a conocer los métodos de entrenamiento y utilización de la energía animal en diferentes labores agrícolas y de transporte.

El auge de esta tecnología se vivió hasta los años cincuenta, época de la llegada de los tractores. La introducción de la mecanización en la labranza, en las zonas de topografía plana con gran potencial agrícola, produjo el desplazamiento de los animales de tiro a las regiones de ladera. Por lo anterior éste saber popular quedó en manos de la gran masa de pequeños productores que pueblan la regiones montañosas, más minifundistas, que generalmente carecen de recursos económicos. Por esta razón el uso de la tracción animal se relaciona con atraso tecnológico y pobreza.

De otro lado, la aparición de tractores hace cuarenta años en algunas zonas donde tradicionalmente se empleaba la energía animal para labranza ha llevado a la casi total desaparición de los bueyes y vacas de trabajo. Esta mecanización, a pesar de haber producido beneficios económicos y mejorar la calidad de vida en forma temporal, también ha contribuido al deterioro ambiental pues ha provocado la ampliación de la frontera agrícola, incrementado la erosión de los suelos, se han talado árboles en sistemas agroforestales para facilitar el trabajo mecánico y por consiguiente la erradicación de este tipo de arreglo productivo, desaparición de razas autóctonas aptas para la tracción animal, dependencia de repuestos importados y combustibles fósiles y endeudamiento económico de los productores por los altos costos de los equipos.

Además de lo anterior se ha perdido toda una cultura de la tracción animal: la cría y mantenimiento de animales apropiados, producción casera de aperos, yugos y arados y la transmisión de conocimientos a nuevas generaciones.

Debido a los grandes daños ecológicos y culturales que ha producido el abandono de esta tecnología, se hace necesario recuperar la tracción animal como alternativa económicamente viable y ecológicamente sostenible para la producción agropecuaria en los campos de nuestra bioregión. En este sentido se debe hacer un esfuerzo para introducir esta alternativa tecnológica en las regiones donde no se utilice, o recuperarla donde haya sido desplazada y mejorar su eficiencia en aquellas partes donde aún se conserva.

Características de los animales de trabajo

En el entrenamiento de animales de trabajo deben tenerse en cuenta diferentes aspectos para conseguir buenos resultados ya que animales bien entrenados pueden ser de gran utilidad en el campo.

Todas las especies susceptibles de trabajar tienen gran capacidad de recordar. Por lo tanto, recordarán los abusos, malos tratos y pueden desarrollar conductas que afectan su rendimiento. Estos desaciertos pueden tener como consecuencia que no se pueda confiar en un determinado animal.

Los animales utilizados para trabajo deben poseer características físicas y de temperamento a tenerse en cuenta en la elección de cada ejemplar.

Temperamento

Docilidad e “Inteligencia“. Estas cualidades son claves en un animal que se desee amansar.

Corpulencia. La corpulencia se relaciona con la fuerza del animal.

Vitalidad y Brío. Son atributos muy buscados por los agricultores, pues de estas características dependerá el rendimiento en el trabajo.

Rusticidad. El mayor grado de rusticidad hace que el animal sea más resistente a enfermedades y a condiciones adversas del medio ambiente (alta temperatura, sequía, poca disponibilidad de comida, cambios de dieta, etc). Cabe señalar la resistencia natural que deben presentar los animales con respecto a ataques de ectoparásitos como garrapatas.

Características físicas

Las características físicas de un futuro animal de buen rendimiento son:

Proporcionalidad. En general, es deseable que los animales tengan patas cortas, bien conformadas, con cascos grandes y fuertes. El pecho debe ser ancho y profundo.

Abdomen. En el caso de los rumiantes se debe evitar animales con la panza excesivamente abultada hacia los costados. Lo deseable es que el barril sea profundo.

Patas. Constituyen el soporte del cuerpo del animal. Deben ser de hueso bien desarrollado, cortas y que terminen en cascos bien delineados y pezuña de igual tamaño. Esta característica puede convertirse en un momento dado en un factor determinante para calificar un animal como apto, o no, para el trabajo.

Cola. Debe ser muy flexible, de gran movilidad y bien implantada. La cola es un elemento importante en la defensa contra los ectoparásitos.

Cuello. Es deseable que el animal tenga cuello corto y fuerte, y la cabeza ancha.

Dientes. Los dientes deben ser sanos, sin callosidades internas que disminuyan la eficiencia de su función.

Cuernos. En caso de bóvidos, deben ser fuertes, no muy grandes y no presentar fracturas. No es conveniente que tengan una posición muy abierta. El tamaño de los cuernos está dado por la edad, la raza y el grado de encaste del animal.

Ojos. Deben ser brillantes, intensos y demostrar mucho brío. Las glándulas lagrimales deben funcionar eficientemente para mantener la humedad natural y una buena lubricación, especialmente en lugares polvorientos. Las pestañas deben ser fuertes y abundantes.

Linea dorsal. La línea dorsal debe ser recta desde la cruz hasta la altura de los huesos de la cadera (sacro).

Huesos. Los animales no deben presentar crecimientos anormales en su esqueleto, principalmente en las articulaciones de las patas. Tampoco deben presentar hernias.

Hocico (morro). El morro debe ser amplio, fuerte, ligeramente humedecido y brillante.

Duración del adiestramiento

La duración del adiestramiento depende de los siguientes factores:

Edad. El aprendizaje de los animales es más rápido en animales jóvenes. Se recomienda empezar el adiestramiento a los dos años de edad o en caso de bóvidos cuando los animales hayan alcanzado de 300-350 kg de peso.

Temperamento. Los animales que demuestren temperamento más vivo (brío) durante el aprendizaje, trabajarán mejor que los que aparenten mayor docilidad.

Amansador. De su destreza, experiencia y carácter dependerá la duración del entrenamiento.

Etapas del entrenamiento

El desempeño de los animales es frecuentemente el reflejo del entrenamiento y manejo que hayan recibido durante el aprendizaje. Los amansadores deben tener capacidad de juicio suficiente para resolver las situaciones que se presenten por difíciles que estas sean. Se debe conocer la capacidad y limitaciones de los animales en cada momento pero también es necesario que éstos sepan que es el amansador quien controla la situación (Cordero y Aguilar 1990).

El proceso de entrenamiento es diferente incluso en animales de la misma especie y edad. La capacidad de aprendizaje es diferente entre uno y otro individuo y en general debe seguirse un proceso consistente que los lleve a memorizar las órdenes.

Algunos de los factores que influyen en la facilidad del aprendizaje son la especie, raza, temperamento individual, condición física y salud, el tipo de arnés utilizado, la pericia, paciencia y persistencia del entrenador.

Programa de entrenamiento

Familiarización

El entrenamiento tiene como etapa inicial la familiarización del animal con la gente y en especial con el amansador. Para el caso de explotaciones pequeñas los animales tienen contacto frecuente con las personas, lo que facilita esta fase. En explotaciones grandes los animales deben separarse del resto del ganado, llevarlos en un potrero cercano y amarrarlos durante uno o dos horas en la mañana y en la tarde.

En este período el entrenador entra en contacto con el animal tocándolo (descosquillándolo) hasta que se acostumbre a su presencia y a demás gente. Es importante dar un nombre a cada ejemplar para facilitar la labor y para que éste obedezca cuando se le dé una orden en particular. El nombre debe ser corto y de fácil pronunciación. Este período puede tomar una o dos semanas.

Ramaleo

Debemos de empezar a colocar las cabezadas e ir enseñándoles a ir del ramal.

Adaptación a los aperos

En esta etapa se busca que los animales se adapten a los aperos a ser usados, a su peso, a ponerlos y quitarlos. Una vez se han acostumbrado a los aperos se los deja caminar libremente con ellos puestos por varios días.

Enseñar a caminar

Después de adaptarse a los aperos (yugos, colleras, enjalmas, …) se inicia el proceso de enseñar a caminar. Se puede proceder trabajando con un solo animal o en pareja (yunta). Si se toma la primera opción el amansador debe ir adelante con el animal del ramal. Luego de aprender a caminar hacia adelante, el adiestrador debe pasar atrás del animal y repetir el mismo procedimiento. Aquí podemos incorporar los ramalillos e ir de riendas libres con los animales. Otra opción es unir o enyugar el animal joven a otro ya adiestrado (maestro), el cual se encarga de guiar y sostener al principiante. Esta etapa tiene los siguientes pasos (Pereira 1985).

Partida – caminar – parar
Desarrollo de la fuerza de tracción
Caminar en línea recta
Girar a izquierda y derecha
Retroceder

Para desarrollar estos movimientos los animales aprenden las diferentes órdenes que, al igual que el nombre, deben ser cortas y de fácil pronunciación. Es de anotar que en cada región donde se utilice la tracción animal las voces usadas para cada orden son diferentes.

Adiestramiento con carga

Luego de aprender a caminar atendiendo las órdenes se inicia la etapa de hacer esfuerzos físicos. La característica de este punto es que debe ser gradual, y poco a poco ir aumentando la carga, con el fin de fortalecer los músculos y a desarrollar la fuerza de los ejemplares. Se inicia arrastrando una tranca de madera liviana, repitiendo las órdenes de la etapa anterior, aumentando su peso paulatinamente.

Dependiendo del uso final que tendrán los animales bien sea en transporte (carretas), agricultura (arado, surcado)…, esta etapa tendrá variantes hasta completar el adiestramiento. Es así como finalizado el arrastre de trancas de madera, ésta puede sustituirse por una carreta, que deberá ser liviana y estar vacía. Si se están preparando animales para arar, la tranca se reemplaza por el arado, iniciando el trabajo en terrenos sueltos a la mínima profundidad de corte, incrementando cada vez el trabajo en terrenos más difíciles y durante mayor tiempo.

En este período se repite una y otra vez lo aprendido en etapas anteriores, hasta que los animales estén en capacidad de desarrollar trabajos fuertes.

Cuidados a tener en cuenta

Luego de finalizado el entrenamiento es importante que los ejemplares no permanezcan inactivos por mucho tiempo porque puede suceder que pierdan la costumbre al trabajo, cojan malos hábitos y en último caso se deba desechar el individuo.

Es importante suministrar una dieta adecuada a los animales de trabajo. Además del pasto verde y del forraje debe suplementarse con un poco de cereal (cebada, avena,…).

El adecuado mantenimiento de los implementos y aperos utilizados en cada jornada es indispensable para conseguir un máximo de rendimiento en el trabajo. Las herramientas deben engrasarse regularmente y cambiar las partes desgastadas, de la misma forma la lubricación de los aparejos hechos con cuero mediante sebo es lo más recomendable por ser un material barato y de fácil consecución.

Para descargar más información pinchar aquí

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: